Zonas Económicas Especiales pueden fracasar porque son coyunturales

Salvador Flores Durán
Oaxaca.- El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Nemesio J, Rodríguez, afirmó que el proyecto de las zonas especiales para el Istmo de Tehuantepec, puede fracasar porque todo indica que se trata de un proyecto coyuntural, ya que si hubiera tenido una planeación seria, se habría llevado al menos 10 años para crear las condiciones sociales necesarias para su operación.
En entrevista, el director del Programa Universitario México Nación Multicultural, dijo que al momento de ponerse en práctica, surgirán una serie de conflictos derivados de la problemática social, la tenencia de la tierra y el medio ambiente.
El autor de libro Istmo de Tehuantepec: de lo regional a la globalización, dijo que se repite la misma historia de los proyectos planteados para esa región desde el siglo XIX, los cuales todos fracasaron.
Rodríguez explicó que el proyecto de las zonas económicas especiales se basa en la idea de que habrá inversión económica y que esto va a gotear beneficios económicos y laborales hacia las poblaciones de la región.
Sin embargo, “si tomamos en cuenta la experiencia que ha habido en el Istmo de Tehuantepec con proyectos, enormes proyectos y megaproyectos, de comunicación del Atlántico con el Pacífico y que se pensaba traerían un gran desarrollo, lo que hasta ahora se ha tenido como resultado es que han fracasado”.
El antropólogo e investigador de la UNAM dijo que ha habido proyectos para el desarrollo de esa región desde el siglo XIX en adelante, “se han ido haciendo cosas, pero realmente como proyectos en términos de que sirvan a la población local no han resultado”.
El académico explicó que hasta el proyecto anterior era el Alfa-Omega y por ello se dedicó a realizar la investigación que derivó en el libro y destacó que los planes no consideraban para nada dos aspectos muy importantes, “el problema de la población indígena ligado a la estructura de la tenencia de la tierra y el medio ambiente”.
La ZEE, dijo es otro proyecto en el que “es como si trabajaras en un papel sin arrugas, pero si te olvidas de esos puntos fundamentales, en el caso de la tenencia de la tierra el 90 por ciento es propiedad social, independientemente de los cambios al artículo 27”.

Recalcó que “toda esta historia de proyectos parece que no existiera, que no hay una lectura histórica de lo que ha ocurrido y cómo ha ocurrido, sino que se siguen haciendo sin tener en cuenta lo que ha pasado, bajo el supuesto de que si hay inversión automáticamente habrá beneficios para la población y no es así. Hay que construir para que eso ocurra, cosa que no se hace”.

Rodríguez explicó que por el decreto de las zonas económicas especiales, se puede hablar hasta cierto sentido de “feudalización del país, en términos de que se entrega una entidad del país que puede ser pública o privada y todo lo que está dentro de esta zona: infraestructura, población, escuelas, infraestructura sanitaria para administrar esta región. El Istmo de Tehuantepec es una zona indígena, por lo tanto está bajo el régimen del artículo 169 de la Organización Internacional del Trabajo y hay una obligación de consulta a la población indígena, cosa que no se ha hecho”.
Advirtió que en el momento de que algo empiece a funcionar, “cualquier comunidad se puede amparar bajo los términos del 169. Ahorita lo único que hay es un decreto, una ley, y se nombró un representante, pero es una cosa totalmente en el aire. El tema es cómo operar esto y ahí es donde habrá problemas”.
Dijo que en el Istmo hay zonas con conflictos de tierras desde hace muchos años, como por ejemplo el caso de Bienes Comunales de Juchitán, que involucra a los municipios de Juchitán, Unión Hidalgo, El Espinal y Santa María Xadani.
nemesio-j-rodriguez-10“Hay una indefinición desde hace 40 años, cuando fue el asesinato de Víctor Yodo, que era el comisariado. De ahí hasta ahora no se ha reestablecido la estructura básica del manejo de la tierra, es decir, la asamblea y sus autoridades. Hay una indefinición enorme y en la región sur del Istmo, se tuvo un gran fracaso con el distrito de Riego 19 que tuvo una inversión millonaria”, explicó.
La historia del distrito de riego 19 es una de las muestras de los fracasos de los programas de desarrollo hecho son planeación a futuro. “Hasta antes de 1964 cuando se hizo el distrito de riego, las poblaciones de la zona tenían comités de riego, que con la creciente de los ríos hacían todos los años pequeñas presas que se destruían, pero con eso llegaban a regar 27 mil hectáreas y estos comités funcionaban. Todavía funcionan en Ixtepec e Ixtaltepec”.
El distrito de riego 19 se planteó para regar 53 mil hectáreas de cultivos y lo máximo que llegó a regar fueron 27 mil hectáreas, “uno dice para qué tanto, para llegar a lo mismo. Que porque iba a llegar a ser una obra definitiva, pero ahogaron el granero del Istmo que era la vieja Jalapa del Marqués, donde está ahora la presa. Sacaron a la gente, construyeron el nuevo Jalapa del Marqués, lo que significó el desarraigo y desestructuración de los barrios, de las familias y todas las relaciones sociales. Esto les llevó más de 30 años reconstruirse como comunidad, hubo un destrozo social”, recalcó.
Expuso que la Presa Benito Juárez estaba bajo el régimen de la desaparecida Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, pero la parte de Agricultura y Ganadería invierte y promociona la ganaderización en todo el valle de Nejapa y “eso significa que cada vez que llueve se llevan una gran cantidad de material orgánico que se va a la presa en un proceso de azolvamiento. La otra cosa es que se concesionan los nacimientos de agua en toda la región y provocan más azolvamiento”.

“Por los ríos que corrían totalmente claros ahora corre barro y se deposita en la presa por eso está azolvada, y de cada litro de agua para riego, la mitad va para Pemex. No es solamente el hecho de hacer obra, sino proyectar todo lo que está alrededor de la obra. Cuando estaba la SARH era la misma institución que no sabía qué hacía la mano derecha y qué la izquierda y se contradecían. En la presa, el limo que tienen ahí es riquísimo, pura materia orgánica, pero ¿quién lo limpia y quién lo saca?”.

Criticó que el gobierno federal lance proyectos y no genere la infraestructura para poder llevarlos a cabo, “no solamente en infraestructura física, sino en lo social”.
Dijo que otra situación semejando ocurrió con el proyecto que iba a realizar el Grupo Acerero del Norte en la zona de Salinas del Marqués, y que generaría 41 mil empleos, pero los mejores puestos de trabajo los iban a ocupar más de cinco mil personas traídas del norte del país, porque en el estado no se contaba con los recursos humanos necesarios para los puestos que requerían mayor capacitación.
“Para la mano de obra barata y temporal iba a haber mucho empleo, pero ¿después? Porque no había infraestructura educativa que permitiera que la gente tuviera acceso a empleos permanentes y con mejores salarios”, expuso.
“Lanzar proyectos en el papel es muy bonito, pero cuando uno los aterriza en concreto, cuando se tiene que operar, se vienen abajo, y luego culpan a la gente”, señaló.
Dijo que para un proyectos como el de las zonas económicas tenía que haberse planeado como mínimo hace 10 años, para “preparar la al gente de la población, para consultarla, hacer diagnósticos, pero no de papelito ni de estadísticas, sino cualitativo, con la población y ver qué se va a instalar y que capacidades se desarrollan localmente”.
Criticó que “aquí todo son programas de coyuntura, en función de atraer inversión, ahora, voy a invertir y ¿con qué seguridad de la estructura social, de la tenencia de la tierra? Ninguna, entonces es una serie de inversiones riesgosas para quien invierte”, como ha pasado con algunos parques eólicos.
“Si las cosas están mal hechas, la gente presenta un amparo y lo gana. Es mucho más fácil si se hacen bien y no se pierde tiempo ni dinero, así lo que se ve es un futuro problemático”, detalló.
Rodríguez destacó que este tipo de proyectos tienen que ser proyectados para ser transexenales, “no pueden ser así en dos o cuatro años, son a largo plazo si realmente lo que pretendo es preparar a la población para que pueda participar y se pueda dar ese goteo”.

Dijo que el desarrollo del estado no debe ser tomado en función de lo que “me conviene a mí en este momento, deben ser proyectos nacionales como tales, que ahora no existen. Todo es coyuntura y se arman proyectos, pero el asunto está en cómo localmente y regionalmente se van generando las condiciones para eso#.
Señaló que para concretar los grandes proyectos de desarrollo se necesita una inversión social y arreglar una serie de problemas de tenencia de la tierra y los conflictos agrarios que hay, “porque también hay indefinición, ¿Cómo inversionista con quién me arreglo para que sea legal?”.

En el Istmo hay más de 30 conflictos agrarios, y el más grande es el de Chimalapas, “ese es enorme y parece ser que los intereses que juegan son demasiado fuertes y va a seguir ahí. Los Chimalapas dan el agua, si no hay agua no funciona nada, aparte de toda la biodiversidad, si no hay agua no funciona nada de la actividad industrial”.
Rodríguez dijo que “si hubiera una mentalidad estadista y se proyectara en términos de la construcción a 10 años, se podría hacer, pero hasta ahora solo se ven papelitos”.
Las Zonas Económicas Especiales tiene como trasfondo el Tratado Transpacífico, “es otro juego grande establecido por Estados Unidos al que México se suma, pero ese es un juego grande. Para eso hay que preparar las cosas para poder jugarlo”.
Dijo que Perú y Chile están mucho mejor preparados que México para poder entrar en este juego global, “tiene condiciones que se acercan a loa necesario y han venido trabajando en este sentido en función de los intercambios comerciales en la Cuenca del Pacífico, que se vienen convirtiendo en la más importante. Antes era el Atlántico Norte y se ha venido desplazando por la del pacífico”.
Rodríguez dijo que en perspectiva es muy importante poder aprovechar las oportunidades del comercio internacional, “las oportunidades están bien, pero hay que prepararse para ello. Si no, cuando lleguen tenemos tenedor en lugar de cuchara”.
Dijo que si las zonas económicas especiales no se concretan en el Istmo de Tehuantepec “va a haber menos conflicto social, habrá menos frentes de choque”.nemesio-j-rodriguez-14

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