EVA SANGIORGI / Tres géneros y prácticas en el cine contemporáneo

Oaxaca.- “Hablemos de películas, ya no de documentales ni de ficciones”. Intentar catalogar el cine es un problema de origen y un intento por generar narrativas lineales que no ayudan a interpretar lo que los cineastas están haciendo.

La necesidad de dramatismo está presente en el cine documental y la necesidad de realismo está presente en el cine de ficción, por ello esta frontera y distinción no es productiva. El cine porta una promesa de la opacidad, a diferencia de los medios de comunicación que prometen transparencia. El cine muestra una pequeña parte, no puede abarcarlo todo. El cine documental pocas veces puede llegar a capturar los espacios de poder, eso es algo que el cine de ficción puede hacer mejor (un ejemplo que lo demuestra es Dr. Strangelove). El cine documental depende aún más de las innovaciones técnicas al intentar capturar con más cercanía y detalle el “objeto” observado.

Hoy en día, a relación entre cercanía y distancia, captura testimonial y modos de construir situaciones coreografiadas mediante un guion es ambivalente para los realizadores. Y es en esas ambivalencias, en esos híbridos, donde las experimentaciones cinematográficas más interesantes están ocurriendo.

Tres géneros y prácticas en el cine contemporáneo

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