Silvia Vázquez Solsona y Tonatiuh Gallardo Núñez
“La influencia en arte es amor, adhesión, comprensión, seducción.” Vlady
La pintura de Siegrid Wiese es la encarnación de la lucidez de sus percepciones y sentimientos. Cada pincelada condensa las sensaciones e intuiciones que guían su proceso creativo. Sus cuadros se convierten en un destello refulgente que nos traduce de forma plástica la experiencia de la artista al haber encontrado una certeza profunda. Los colores y las formas sellan en sus lienzos un estado de su alma y espíritu. Siegrid busca desarrollar una corriente artística que nombra “evidencialismo”, la cual “tiene como eje un trazo que no se piensa ¡se siente!, no [trata] de buscar [sino de] ¡encontrar! Y de esta manera dejar evidencia de la situación emocional-espiritual del tiempo” histórico que habita la artista.
Este es uno de los puntos de encuentro más profundos entre Siegrid y Vlady. El pintor ruso-mexicano centró algunos de los textos resguardados en sus libretas en explicar que “Un acto artístico no es razonable a priori. Es que la racionalidad está prendida de sentimiento. Hay una experiencia más directa que el conocimiento. Se sabe antes de razonar.”1 Estas ideas implican un diálogo con la filosofía estética; nos encontramos aquí con Vlady como pintor-filósofo, donde podemos apreciar cómo dialogaba con algunas propuestas estéticas hasta convertir estas ideas en uno de los andamiajes epistemológicos de su obra.
Ya desde el siglo XVIII personajes como Alexander Gottlieb Baumgarten e Immanuel Kant reconocieron en el sentimiento y las emociones una forma de poder acceder a la experiencia en el arte y, por lo tanto, de la estética. Por su parte, Wagner desarrolló el concepto de la obra de arte total (Gesamtkunstwerk)que integraba las seis artes en una sola pieza (el drama musical); aquí el pensador y artista buscaba generar en el espectador un mar de sensaciones que habilitaran la poética de su propuesta escénica generando un impacto estético profundo, y una experiencia significativa.
Es en este sentido que, a pesar de que Vlady mismo propone las disidencias como el corazón temático de la mayor parte de sus pinturas, dibujos y grabados, también nos advierte que este interés particular por plasmar iconografías asociadas a la historia de las disidencias en sus obras “no se explican cabalmente mediante la teoría de la lucha de clases, por más que estén adentro de lo social –lo mismo que los rituales, la erótica–, pero las artes expresan sentimientos cuyas raíces se extienden en todas las direcciones y profundidades del ser humano. Evidenciándose en un momento una sociedad dada.”2 Como podrán apreciar, esta idea de Vlady tiene puntos en común con la propuesta del evidencialismo de Siegrid, ya que ambos artistas terminan por develar una realidad histórica sin necesidad de poner en el centro otra cosa que no sea el sentimiento que surge de la obra de arte misma.
El coloquio de los pinceles que verán entre Siegrid Wiese y Vlady es un diálogo plástico que entreteje encuentros y desencuentros entre ambos. Nuestro coloquio plástico celebra los 25 años de la trayectoria artística de Siegrid, y en cuanto a Vlady, celebramos la ocasión de poder mirar por primera vez en este centro cultural el tríptico La Piel de los Amantes Chinos que pertenece a la colección del Museo de Arte Moderno. Deseamos que todos los espectadores puedan sumergirse en la infinitud de sentimientos que surgen de la pintura de estos dos artistas.
Este es el Texto de Sala de la exposición Siegrid Wiese y Vlady. Coloquio de los Pinceles, que será inaugurada el jueves 27 de marzo de 2025 a las 19 horas en el Centro Vlady de la UACM, ubicado en Goya 63, colonia Insurgentes Mixcoac, Ciudad de México.
1 Vlady, Cuaderno 52, Sin Título, sin fecha, lápiz sobre papel, 21.8 x 13.9 Colección Centro Vlady2 Cuadernos Vlady 129
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